En esta ocasión no fue un icerberg, sino la hidráulica la que ayudó a James Cameron a recrear la tragedia del Titanic en una de sus películas más galardonadas: la protagonizada por Leonardo di Caprio y Kate Winslet
Para ello, se “alió” con nuestro partner, Parker, que asumió el reto diseñando una compleja plataforma hidráulica -accionada por 8 cilindros de 12 pulgadas de diámetro y 17 pies de carrera, 2 cilindros de electroempuje y 8 válvulas de solenoide servoaccionadas de alto caudal– que, por supuesto, las cámaras nunca mostraron, pero que fue clave para repetir una y otra vez los complejos movimientos del barco con la precisión y seguridad que exigía una superproducción de estas dimensiones.
El film se grabó en las aguas artificiales del tanque más grande del mundo situado en el centro de producción de 20th Century Fox en Baja California y contó con un “particular” iceberg. O más bien…, con sus consecuencias. Un sistema de válvulas, suministrado por la División Elyria de Parker Hannifin, que permitió la inclinación del barco unos 90 grados, recreando así los primeros momentos de ese trágico accidente que, en abril de 1912, dejó 1.514 muertos y a todo un país conmocionado.
No obstante, la grabación no estuvo exenta de dificultades técnicas. Las grandes dimensiones de la plataforma obligaron a los técnicos de Parker a colocar ocho puntos de sujeción por medio de cables sincronizados para que el movimiento de inclinación fuera uniforme y a construir, a escala 1/20, otro modelo más manejable para determinadas escenas.
Además, tuvieron que recubrir de silicona las válvulas para protegerlas de la sal y la humedad del ambiente donde se rodó la película, al lado del océano.
A pesar de todo, los resultados demostraron el éxito de una alianza de Óscar entre la ingeniería y el cine.